jueves, 19 de agosto de 2010

El monumento más antiguo del mundo


Al sur de Inglaterra, en Salisbury, se alza desde hace 5.000 años el más bello monumento megalítico de Europa. Stonehenge es una fascinante y apasionada obra que enceguece a arqueólogos, astrónomos y esotéricos. Único por sus misterios , el lugar aún no ha revelado sus secretos.

A pesar de que hoy día se sepa que los celtas no son los constructores, éstos tuvieron una gran admiración por Stonehenge. El primer texto que menciona el sitio con exactitud se encuentra en la Historia regnum Britanniae de Geoffroy de Monmouth (1136), uno de los autores del ciclo arturiano. Stonehenge es, según él, una creación del druida Merlín, que por obra de magia habría traído las piedras desde Irlanda. Luego habría utilizado las ‘fuerzas vitales’ del lugar para hacer aparecer al dragón, y es ahí también donde todos los nobles de Inglaterra habrían prestado juramento al rey Arturo. Los autores británicos John Aubrey y William Stukeley, a fines del siglo XVII y a principios del XVIII, contribuyeron fuertemente a mantener la imagen de Stonehenge como un templo druídico y sitio importante de la cultura celta. Pero, aunque fue sin duda el sitio utilizado por los druidas para sus ceremonias, los pesados megalitos estaban ahí mucho antes de la llegada de los celtas a tierras británicas, y los misterios de Stonehenge no tienen ninguna necesidad de este aporte para seguir siendo apasionantes.
Toda una construcción
Fue construido a partir del 2800 antes de Cristo, con piedras de diferentes orígenes. Algunas provienen de Avenbury,otras de los montes Prescelly en el país de Gales, a casi 200 kilómetros de Stonehenge, y de Milford Haven, a 250 kilómetros! Las ‘piedras azules’, incorporadas a la construcción a principios Je la Edad del Bronce , vendrían de Irlanda. Cada monolito pesa más de 50 toneladas. El emplazamiento de Stonehenge fue elaborado según un plan extremadamente preciso. Una zanja circular de 4 m de ancho por 1,50 m de profundidad forma un primer anillo de un centenar de metros. Al interior, sobre el talud, un segundo anillo está dibujado por 56 agujeros, conocidos por el nombre de ‘agujeros de Aubrey», derivado del nombre de uno de los primeros exploradores del emplazamiento (1650). Siempre concéntricos, otros dos anillos revelan cada uno 30 y 29 agujeros: éstos contienen osamentas humanas quemadas. Luego viene la parte monumental de la obra; dos círculos de piedras erguidas cubiertas de dinteles encerrando otras dos filas dispuestas en forma de herradura. Otras cinco piedras se levantan aisladas: dos, en la zona del anillo de los agujeros de Aubrey (‘piedras de estación» destinadas a ser cambiadas de posición), una, til exterior, en la galería que conduce al monumento (‘piedra de talón’, llamada así por su forma), una piedra de sacrificio a la entrada y un altar al centro.
Los numerosos restos humanos encontrados en el lugar indican que el sitio sirvió a menudo, a lo largo de los siglos, como lugar de sepultura. Sin embargo, todo muestra que esa no fue su primera finalidad. Después de 1961, el plano del monumento fue estudiado por el científico Gerald Hawkins, profesor de astronomía de Cambridge, y Fred Hoyle, especialísta en astrofísica del Californian Institute of Technology. Su tesis es que, para un observatorio ubicado en el centro de la construcción, los megalitos se ordenan en lineas de mira para realzar fenómenos astronómicos. Los círculos de agujeros corresponderían al sistema simple de una maquina calculadora gigantesca y primitivo pero de una presicion sorprendente. El anillo de los agujeros de Aubrey se relaciona con el ciclo de los eclipses lunares: Hawkins muestra incluso que corriendo seis piedras de un agujero se pueden prever todos los eventos lunares para periodos lunares muy largos. Finalmente, distintos ángulos entre las piedras solitarias definirían los solsticios y los equinoccios, las salidas y las puestas del Sol y de la Luna.
Los razonamientos de Hawkins y Hoyle, incontestables en el plano astronómico, son sin embargo criticados por los arqueólogos. La multiplicidad de épocas de construcción parece contradecir la teoría de un observatorio construido con conocimiento de causa.
¿Pero por qué el mismo objetivo no habría podido ser perseguido durante varios siglos, con un perfeccionamiento progresivo del sistema? Además, la simbología del círculo (el Sol) y la de la herradura (el menguante de Luna) abogan en favor de los astrónomos. Hoy día no existirían contradicciones entre las constataciones de los arqueólogos y los astrónomos y, en todo caso, muchos concuerdan en reconocer que la precisión de los emplazamientos de los megalitos es demasiado grande para ser sólo un simple misterio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario